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Encuesta de convivencia escolar: cómo hacerla para que sirva

Qué preguntar, cómo cuidar el anonimato de estudiantes y qué hacer con los resultados en una escuela secundaria.

En muchas escuelas la encuesta de convivencia se hace una vez por año, en papel o en un formulario, y termina en una carpeta. A veces los resultados salen “bien” porque cuesta escribir lo malo con un adulto mirando.

Se puede hacer mejor sin complicarse mucho.

La convivencia no es solo “que no haya peleas”. Incluye si los chicos se sienten respetados, si hay discriminación, si saben a quién recurrir. Y hay datos que muestran que no es un tema menor: un análisis de Argentinos por la Educación sobre las pruebas Aprender 2019 de secundaria encontró que cerca de uno de cada cuatro estudiantes dijo que en su escuela se discrimina por aspectos físicos “siempre” o “la mayoría de las veces” (Argentinos por la Educación). El mismo informe compara lo que perciben estudiantes y directivos, que no siempre coincide.

Esa diferencia de percepción es justamente lo que una buena encuesta puede mostrar.

Estas preguntas son para un cuestionario propio de la escuela, no son el formulario de Moodinary. Pocas, en lenguaje de estudiantes, con la misma escala (por ejemplo, “nunca / algunas veces / la mayoría de las veces / siempre” o de 1 a 5):

Respeto y trato

  • “En mi curso me siento respetado/a.”
  • “Los profes me tratan con respeto.”

Discriminación y agresiones

  • “En la escuela se burlan de alguien por cómo es.”
  • “Vi o supe de agresiones por redes entre compañeros.”

Pertenencia (hay más en pertenencia escolar)

  • “Me siento parte de la escuela.”

Pedir ayuda

  • “Si tengo un problema, sé a quién contárselo.”
  • “Creo que si cuento algo, se va a hacer algo.”

Abierta

  • “¿Qué cambiarías de la convivencia en tu escuela?”

Evitá preguntas que pidan nombres (“¿quién te molesta?”). Eso no es una encuesta de clima, es una denuncia, y necesita otro canal con adultos responsables.

  • Sin datos que identifiquen. Curso sí, si los cursos son grandes. Nombre, edad exacta o género en un curso chico, no.
  • Responder desde el celular, sin un adulto al lado. Frente a alguien, es más fácil decir “bien”. Leé anonimato y respuestas honestas.
  • Cuidado al leer con pocas respuestas. En Moodinary, un grupo con menos de 8 pulsos en 7 días queda en Niebla: los resultados se siguen viendo, pero el dato se marca como provisorio. Es una regla de prudencia para interpretar, no oculta nada ni es una garantía estadística de anonimato.
  • Decir qué ven los adultos, y que sea verdad. En Moodinary, quienes tienen permiso para ver el panel del curso ven cada pulso con su nivel, su motivo, su comentario (después de la moderación) y la fecha y hora en que se envió. No ven nombres, porque el formulario no los pide. En un curso chico, una hora o un comentario pueden dar pistas, y conviene decirlo así.
Frente a alguien, a veces se dice "bien". Solo, con el celular, puede ser más fácil decir cómo te sentiste.

La encuesta anual larga sirve para el panorama. Pero la convivencia cambia durante el año: después de un conflicto, en época de exámenes, cuando se arma un grupo nuevo. Un pulso corto y repetido, como el de Moodinary (la pregunta “¿Cómo te sentiste hoy?” con un nivel de 1 a 5, un motivo de una lista corta (Comunidad, Familia, Amistades, Trabajo, Actualidad, Otros) y un comentario opcional), con un QR en el aula, permite ver esos cambios con poco esfuerzo para quien responde. Lo explicamos en pulsos contra encuestas anuales y dónde poner el QR.

Una escuela con cuatro cursos de 3.er año ve que en 3.° B el ánimo semanal baja de 3,6 a 2,7 después de un viaje, con el motivo Amistades arriba. No hay nombres ni denuncias.

Lo que hacen: el preceptor y la tutora arman una charla con el curso, sin buscar culpables, preguntando qué pasó y qué necesitan. En las semanas siguientes el pulso vuelve a 3,3. No resolvió todo, pero detectaron algo que en una encuesta de fin de año se habría perdido.

  1. Compartilos con los estudiantes. Un resumen honesto, incluso de lo que salió mal.
  2. Elegí una o dos cosas para trabajar, no diez.
  3. Contá qué se hizo la próxima vez que preguntes.

Sin devolución, es común que la siguiente encuesta tenga menos respuestas. Más en de resultados a acciones y en clima escolar.

Una encuesta no reemplaza los protocolos de la escuela ante situaciones de violencia o acoso, ni el trabajo del equipo de orientación. Sirve para escuchar al grupo y ver tendencias; los casos concretos necesitan adultos que intervengan.

Si querés probar en tu escuela, mirá cómo funciona Moodinary para la convivencia escolar.