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Por qué el anonimato cambia lo que la gente responde

Lo que dice la investigación sobre preguntas sensibles, y cómo lo aplicamos en Moodinary.

“¿Cómo estás?” parece una pregunta inocente. Pero si la hace tu jefe, o la preceptora, la respuesta cambia.

Esto está bastante estudiado. En una revisión publicada en Psychological Bulletin, Roger Tourangeau y Ting Yan concluyen que mentir o suavizar respuestas en temas sensibles es común, y que depende sobre todo de la situación: de si la persona tiene algo incómodo para contar y de cómo está diseñada la encuesta. También muestran que la gente edita lo que responde para no pasar vergüenza frente a un entrevistador o para evitar consecuencias con terceros (Tourangeau y Yan, 2007).

Ivar Krumpal llega a algo parecido en su revisión sobre el sesgo de deseabilidad social: además de rasgos personales, influyen el diseño de la encuesta y la situación en la que se responde, y elegir métodos que bajen la incomodidad de quien contesta da datos más válidos (Krumpal, 2013).

Para el que quiera ir más atrás, hay un estudio clásico de Ong y Weiss sobre el efecto del anonimato en respuestas a preguntas sensibles (2000).

Moodinary no pide cuenta, mail ni nombre para responder. El pulso dura diez segundos y se contesta desde el celular de cada uno, no frente a nadie.

Igual, el anonimato tiene límites y preferimos decirlos: en un grupo muy chico, el horario o lo que alguien escribe en el comentario puede dar pistas. Lo explicamos en detalle en Anonimato y comentarios.