Ir al contenido

Preguntas para una encuesta de clima laboral: un banco para adaptar

Preguntas de ejemplo agrupadas por tema, cómo adaptarlas a tu equipo y cuáles conviene evitar.

Este no es un cuestionario para copiar entero. Es un banco: elegí pocas preguntas según lo que querés saber, adaptá las palabras a tu equipo y descartá el resto. Si buscás el paso a paso para armar la encuesta completa, está en esta guía.

Tres reglas que te ahorran problemas:

  1. Una idea por pregunta. “¿Tu jefe te escucha y te da feedback?” son dos preguntas. Si alguien contesta 3, no sabés a cuál.
  2. Escala igual para todas. Usá siempre la misma, por ejemplo de 1 (muy en desacuerdo) a 5 (muy de acuerdo).
  3. Pocas. Diez preguntas bien elegidas rinden más que cuarenta. Con cuestionarios largos o muy seguidos, la calidad de las respuestas puede bajar (Porter, Whitcomb y Weitzer, 2004).
  • “Puedo terminar mi trabajo en mi horario la mayoría de los días.”
  • “Sé qué se espera de mí esta semana.”
  • “Tengo las herramientas que necesito para hacer bien mi trabajo.”
  • “Las prioridades cambian tanto que me cuesta avanzar.” (está en negativo: acordate de invertirla al analizar)

Adaptación: en un local o una fábrica, cambiá “herramientas” por algo concreto: “Tengo los insumos y el equipo que necesito en mi turno.”

  • “Puedo plantearle un problema a mi jefe sin miedo a las consecuencias.”
  • “Recibo comentarios sobre mi trabajo que me sirven.”
  • “Cuando hago algo bien, se nota.”

Adaptación: si en tu organización nadie dice “jefe”, usá la palabra real: “coordinadora”, “encargado”, “responsable de turno”.

  • “En mi equipo nos ayudamos cuando alguien está desbordado.”
  • “Me siento parte del equipo.”
  • “Los conflictos se hablan en lugar de quedar escondidos.”
  • “Me entero de los cambios que me afectan antes de que pasen.”
  • “Sé a quién preguntarle cuando tengo una duda.”
  • “En general, esta semana me sentí bien en el trabajo.”
  • “Termino la jornada con energía para otras cosas.”

Estas dos no diagnostican nada. Sirven como termómetro, igual que el pulso de Moodinary (“¿Cómo te sentiste hoy?”, de 1 a 5): una señal para mirar más de cerca, no una evaluación de salud. Todo este banco es para cuestionarios propios, no es el formulario de Moodinary.

  • “¿Qué cambiarías primero si pudieras?”
  • “¿Hay algo que no te animás a decir en una reunión?”
  • “¿Qué funciona bien y no habría que tocar?”

Las abiertas son las más útiles y las más pesadas de leer. Si vas a hacer una sola, que sea la primera.

  • Las que identifican. “¿En qué área trabajás y hace cuánto?” en un equipo de seis personas deja a cada uno expuesto. Leé encuestas anónimas en equipos chicos.
  • Las que empujan. “¿No te parece que el nuevo sistema mejoró las cosas?” ya trae la respuesta.
  • Las que no podés resolver. Si preguntás por sueldos y no hay margen para tocarlos, generás expectativa y después frustración.
  • Las ambiguas. “¿Estás conforme?” ¿Con qué?

Elegí un objetivo y quedate con 6 a 10 preguntas:

  • Equipo nuevo o con cambios: organización del trabajo + comunicación + una abierta.
  • Sospecha de desgaste: carga + bienestar + “¿qué cambiarías primero?”. Para este tema hay una nota aparte sobre burnout y clima laboral.
  • Problemas con un liderazgo: relación con quien coordina + equipo, siempre con anonimato real.

Y si querés seguimiento semanal en vez de un cuestionario largo, el formato de pulso corto sirve mejor. Pensá la encuesta grande para cada tanto y el pulso para el día a día. Lo explicamos en pulsos contra encuestas anuales.

Probala con dos o tres personas. Preguntales qué entendieron en cada ítem. Si alguna pregunta se entiende de dos formas, reescribila. Es la prueba más barata que existe y casi nadie la hace.

Más sobre medir clima en tu equipo en la página de encuesta de clima laboral.